WhatsBee.net o como sobrevivir al Valle De La Muerte

El Valle De La Muerte (Valley Of Death) es un término común en el mundo de las startups, se refiere a la dificultad para cubrir los flujos de caja negativos en las primeras etapas de una startup, antes de que los productos o servicios nos aporten beneficios de clientes reales.

Valley Of Death http://www.forbes.com

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Durante todos estos años hemos aprendido un montón de cosas, algunas de ellas puramente técnicas, otras organizativas. En general, los proyectos no acaban viendo la luz, no acaban convirtiéndose en productos con un cierto éxito comercial. Esto es algo digno de análisis, tienes una buena idea, trabajas (mentalmente) sobre ella, la comentas con amigos, unos te animan y otros te la quitan de la cabeza, pero solo oyes a los que te animan, tienes la sensación de que esta es la buena y te pones a trabajar en ella.
Empiezas a trabajar, te vas descentrando, no has documentado cual era la idea inicial, tu mismo le vas añadiendo complejidad para llegar más lejos, en la medida en la que avanzas tu mismo cada vez te vas alejando más el final. Como hemos comentado en alguna ocasión anterior, hay días de todos, a veces te salen las cosas y hay días superproductivos, otras veces te quedas atascado con una “chorrada” durante semanas.
Por supuesto todo esto tiene que compatibilizarse con la vida familiar, con la laboral y con la vida en general. Al final va pasando el tiempo, y va cambiando la visión, muchas veces vas viendo como aparecen en el mercado cosas parecidas a la que estabas inventando, te has desenamorado de la idea o crees que ya no merece la pena.
El proceso es el mismo en una startup con los flujos de caja o en la cabeza de un “maker” con la motivación, al primero se le acaba el dinero, al segundo las ganas.
Aunque hay teorías para todos los gustos yo tengo la idea de que siempre tiene que ver con la duración del proyecto. Si os fijáis en el histórico del blog veréis un montón de cosas que simplemente no han sido acabadas, porque se han alargado, porque se ha acabado el amor por el proyecto, porque han aparecido productos comerciales que cubrían esas funcionalidades, etc.

Hasta aquí la reflexión sobre porqué los proyectos empiezan, pero no acaban. Nada más lejos de mi intención que el desanimar, pero dándole vueltas a estos temas pensaba hace unos meses en una solución para reducir el “time to market” de los proyectos para conseguir que tengan una duración inferior al periodo de “enamoramiento”.

La idea es muy sencilla y tiene poco de original, en muchos de los proyectos que hacemos partimos de ideas brillantes que integran tecnologías que no son originales, he de reconocer que gracias a la comunidad hay mucho conocimiento público que es muy aprovechable, pero el convertir una idea en un producto es una tarea multidisciplinar que lo complica un poco más. Por citar algunos ejemplos concretos, puedes ser el mejor programador en C++ para Arduino con la idea más brillante y hacer un proyecto impresionante, pero no tener conocimientos de javascript para hacer un interfaz brillante. Puedes ser un gran diseñador electrónico que pueda inventar un sensor para detectar el Karma de las personas, pero al final uno y otro proyecto corren el riesgo de acabar presentando resultados en una pantalla de terminal.

Si yo quiero abrir la puerta del garaje desde mi teléfono tengo que saber de Android para diseñar una App que sea un botón, de electrónica para diseñar un actuador que active el motor de la puerta, si además quiero abrirla desde cualquier parte del mundo necesito un equipo en una dirección pública de Internet. La solución puede ser brillante (y os pido perdón por el ejemplo que he utilizado), pero en cada uno de sus componentes no tiene mucho de original (una App, un actuador, un protocolo). Porqué no utilizar la App que ha hizo otra persona para  encender la lámpara, la placa de relés de otro proyecto, como si fueran piezas de Lego. Normalmente hay solo un motivo, la falta de compatibilidad, si añadimos una capa de abstracción en un servidor público podemos hacer que cada una de las cosas sea compatible con todas las demás. De esta forma podré concentrarme en detectar el Aura de las personas sin preocuparme de como lo voy a visualizar, ahorrando tiempo y aprovechando al máximo la fase de “enamoramiento” del proyecto.

Al final el IoT no debería de convertirse en un montón de tecnologías aisladas cada con sus productos hablando con ellos mismos y su gateway, no tiene sentido que cada objeto conectado que compremos tenga su propia App, su propio gateway, su propio protocolo, en realidad yo quiero conectar el gato al cepillo de dientes.

Finalizo con una reflexión, somos muchos los que intentamos reinventar sistemas de domótica escribiendo nuevos protocolos, como afición está bien, pero al final viene alguien de Asia y vende una solución tan buena como la nuestra por una fracción de lo que nos cuestan los materiales. Es una cuestión de mercados, el mercado del consumo es muy apetecible para cualquier fabricante, pero no el mercado de proyectos que conecten el gato al cepillo de dientes. Eso me hace pensar que las oportunidades están en los desarrollos muy muy cortos para proyectos que no tienen demasiada demanda. Como ahora el mercado es mundial podemos llegar a amortizar nuestros esfuerzos, seguramente en cada país del mundo no haya más que unas pocas personas que necesiten conectar el gato al cepillo de dientes, pero si hemos podido reaprovechar el esfuerzo de la comunidad y conseguimos tiempos de desarrollo muy cortos seguramente el producto sea viable. Por supuesto, el hecho de que no sean proyectos dirigidos al mercado de consumo convierte esto en algo mucho más artístico y divertido.

Como me he alargado demasiado no tengo tiempo a hablar del proyecto, pero no tardaré en hacerlo…

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